Intervención Ante El Plenario Legislativo Ministra De Hacienda, Rocío Aguilar
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INTERVENCIÓN ANTE EL PLENARIO LEGISLATIVO MINISTRA DE HACIENDA, ROCÍO AGUILAR

Por Comunicación Institucional
Publicado el Martes, 28 Agosto 2018
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Foto: Presidencia de la República

27 de agosto de 2018

Señoras diputadas y señores diputados:

Muy buenas tardes.

Así como hace escasos tres meses fui convocada por ustedes a este Plenario Legislativo, el día de hoy regreso de manera respetuosa, haciendo uso de las potestades que me otorgan el artículo 145 de la Constitución Política y el artículo 175 del Reglamento Legislativo.

Lo hago, en razón de las modificaciones recientes que ha sufrido el Proyecto de Ley No 20.580 para el Fortalecimiento de las Finanzas Públicas.

Hoy me tomo el atrevimiento de interrumpir en su sesión, porque no encuentro otra manera de hacerles llegar mi profunda preocupación ante los cambios, que diputados de la Comisión, no dudo de buena fe, están incorporando al Proyecto, pero cuyo resultado no está a tono con la suficiencia de la reforma, suficiencia necesaria para iniciar una ruta de consolidación, tal y como lo expuse en la Comisión Especial el pasado 21 de junio.

Como he manifestado antes, Costa Rica cuenta con un contrato social histórico que nos hace una nación solidaria, inclusiva y de la cual nos sentimos orgullosos.

Hoy este contrato social está en riesgo y, entre todos, debemos asumir la responsabilidad de seguir garantizando las condiciones que como sociedad hemos disfrutado históricamente.

Tenemos en nuestras manos el mayor déficit fiscal del país de los últimos 30 años, estimamos cerrar el año 2018 con un déficit primario de 4,2% y financiero de 8,2% del PIB, es decir, casi tres billones de colones, y una deuda del Gobierno Central que superará el límite natural del 50%, al concluir el año en alrededor del 55%, y cuya tendencia se mantendrá al alza, a pesar de los esfuerzos realizados para contener el crecimiento del presupuesto de la República del 2019.

Asimismo, las debilidades estructurales de nuestro sistema tributario, en ausencia de una reforma fiscal, provocarán que para el 2019 más del 40% del gasto se dedique a la deuda, es decir 4,5 billones de colones, lo que equivale a un endeudamiento cercano al 60% del PIB.

La Administración Alvarado Quesada ha dado muestras claras de su voluntad inequívoca para resolver este problema, de igual manera, esta Asamblea Legislativa ha sido clara en expresar su compromiso para atender de manera responsable la urgente situación.

Hace unos meses, este Congreso nos solicitó presentar una serie de medidas en materia de contención de gasto. Atendiendo ese responsable llamado, el Poder Ejecutivo presentó un amplio conjunto de acciones, las cuales cristalizó a través de diferentes decretos y resoluciones. De igual forma, intensificamos las medidas de lucha contra la evasión fiscal.

Congruente con ese compromiso, en el proyecto de presupuesto que presentaremos el próximo viernes al Congreso podrán constatar que, excluyendo el servicio de la deuda y las pensiones, el mismo se reduce en 0,80% respecto al del año 2018.

Posteriormente, este mismo Parlamento solicitó al Ministerio de Hacienda presentar propuestas de modificación al Proyecto de Ley 20.580, con el objetivo de fortalecerlo y profundizar las acciones en materia de contención del gasto, solicitud que también fue atendida.

Al presentar la propuesta de reforma al país y al Congreso a través de su Comisión Especial, el Ministerio de Hacienda diseñó una ruta que, considerando una acción disciplinada en contención del gasto, permitiría evitar una crisis fiscal, sin tener que hacer reducciones en áreas sustantivas del Estado, en especial en programas sociales.

Me parece necesario señalar que el mejoramiento del Proyecto de Ley No 20.580 atendió el llamado de muchos sectores. Curiosamente, todos los que fueron atendidos compartían el mismo criterio sobre la necesidad e importancia de la reforma, y la convicción de que llegó el momento de su aprobación. Sin embargo, todos por igual, tomaban su tiempo para explicar lo particulares que ellos son y el tratamiento diferenciado que merecen. Todos apoyan, pero piden una reforma personalizada.

Si bien es cierto, en muchos casos las peticiones son atendibles, estas “solicitudes” le quitan suficiencia a la reforma.

Tengo que ser honesta con ustedes y el país: de no revertir las modificaciones al Proyecto, tocará tomar decisiones difíciles para evitar el ajuste automático que realizarán los mercados.

Las modificaciones hechas al Proyecto de Fortalecimiento de las Finanzas Públicas en los últimos días, lo han debilitado, yendo en perjuicio de la estabilidad financiera de Costa Rica.

Dicho esto, quiero que seamos francos con los costarricenses, reducir el tamaño de la reforma es un espejismo de corto plazo. Con ello solo lograremos posponer decisiones que costarán más al país. Entre más tiempo sean pospuestas, más fuertes serán las mismas. Los supuestos beneficios detrás de los cambios a la reforma fiscal, pueden resultar en cantos de sirena: un discurso elaborado y agradable al oído, que esconde graves y serias consecuencias para el país.

Costa Rica se juega como pocas veces su futuro. La década de los ochenta nos dejó amargas enseñanzas sobre el desastroso impacto que puede tener una crisis económica, y el Gobierno de la República ha hecho y hará todo lo necesario, para evitar una situación similar. Sin embargo, el futuro del país está hoy en sus manos, señoras y señores diputados.

Es importante considerar que esta no es una reforma para dispensar beneficios a diferentes grupos, su objetivo primordial, su esencia, es evitar un mal mayor al cual nos acercamos de manera peligrosa y acelerada.

La reforma fiscal no es una distribución de beneficios. La reforma fiscal es una distribución equitativa de sacrificios. Será a través de estos sacrificios personales que lograremos sacar adelante al país.

Tenemos la oportunidad de aprobar una reforma a la que aplica un procedimiento rápido y que ustedes mayoritariamente avalaron. No podemos desperdiciarla, esta reforma debe ser lo más robusta posible. Si ustedes la reducen, deben asumir la responsabilidad de dejar pasar la oportunidad de un procedimiento expedito como es el 208 Bis.

Es por eso que les pido, de manera respetuosa, que hagamos un breve alto en el camino y que construyamos los acuerdos que nos permitan fortalecer de nuevo el Proyecto 20.580 por el bien del país. Hay alternativas de solución que podrán encontrar en las mismas mociones. No hacerlo traerá dolorosas repercusiones en la vida de los costarricenses. Tengo esperanza en que juntos saquemos esta tarea adelante.

Todos tenemos una cuota de responsabilidad. No dejemos de lado, que aún tenemos a nuestro haber la ventaja de que estamos a tiempo de enmendarlo, pero esto no es algo que pueda hacerlo sola. Juntos lo podemos lograr, el país nos necesita.

Sepan que cuentan con mi compromiso y no dudo, que el de ustedes, para lograr la solidez necesaria para que el Proyecto cumpla su cometido de marcar la ruta hacia la consolidación fiscal.

Es posible que cuando ustedes votan de manera aislada moción tras moción, rodeados de grupos de presión, se pueden perder de vista los efectos que en su conjunto acarrea cada decisión. Es momento de informarles donde estamos y cuánto hemos dejado en el camino, ruta que puede resultar equivocada.

En la búsqueda de acuerdos, el texto sustitutivo presentado el primer día de mociones tuvo que ser ajustado a la baja en casi 100 mil millones de colones, lo que significó un nuevo texto sustitutivo para el segundo día de mociones con un ajuste cercano al 1,42%/ del PIB, en lugar de nuestra pretensión del 1,72%.

No obstante este ajuste, la aprobación posterior de mociones ha drenado el proyecto, y a la fecha otros cien mil millones de colones podrían restarse, reduciendo su potencial a 1,12%/PIB.

Confío en el compromiso de ustedes frente a los costarricenses. Si logramos amalgamarlo será exitoso.

Estamos muy temprano, en estos cuatro años, para que todos nosotros debamos afrontar los costos de una mala reforma, que muy pronto asomaría en efectos perniciosos sobre la pobreza, calidad de vida y esperanza de nuestro pueblo.

Hoy, a diferencia de lo que viven pueblos hermanos, estamos discutiendo una ruta de consolidación fiscal, que en nada se asemeja a la dura tarea de la lucha por la democracia y la libertad, así que no tenemos el derecho de fracasar. Lo digo en plural, porque todos somos parte de un momento histórico que nos reta a avanzar.

Ustedes contarán con el acompañamiento incondicional de la Ministra y su equipo para retomar el balance que necesita la reforma. De nuevo, esto es un respetuoso llamado que lo hago no solo como Ministra, sino como ciudadana, abuela, madre, hermana, hija, que siente al igual que ustedes un inquebrantable compromiso con el país y con las futuras generaciones.

Muchas gracias y buenas tardes.

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